Llega al fin este año de 2008, que tan buenas sorpresas nos trajo en el terreno de la liberación de los cautivos de las FARC. Es apenas un comienzo. Porque no podemos parar de presionar a los delincuentes para que liberen la totalidad de los secuestrados. Y creo firmemente que la presión de la opinión pública, a nivel mundial, es fundamental. Gracias a la WEB, los marginales cuentan hoy con pocas posibilidades de engañar a todo el mundo el tiempo todo. Vivo en Brasil hace ya 30 años, salí de Colombia cuando se iniciaba la nueva fase de la violencia narcoguerrillera, pero he acompañado de cerca todo el drama de mis compatriotas. En Brasil he divulgado el sufrimientos de los colombianos en conferencias, artículos de periódicos, libros, etc. Creo que la opinión de los brasileños ha cambiado. Ya hay muy poca gente que considere legítimas las aspiraciones de las FARC. Eso a pesar de que aún hay sectores de la izquierda reaccionaria que cree en las buenas intenciones de esos asesinos. Les deseo a todos los colombianos que aún sufren por el secuestro, a ellos y a sus familias, que la Navidad de este año les haga renovar las esperanzas. Y a las Fuerzas Armadas de Colombia, que con tanto coraje han enfrentado los retos de esta etapa difícil de la vida nacional, les deseo mucho éxito, bajo el comando valiente del Presidente Uribe.